El acuerdo abre oportunidades reales, pero el arancel cero solo genera ventas cuando la empresa domina origen, requisitos técnicos, costos y logística
Una oportunidad que comienza antes del primer embarque .
Ecuador y Canadá firmaron su Tratado de Libre Comercio el 24 de julio de 2026 en Ottawa. Para las empresas ecuatorianas, el anuncio es especialmente relevante porque diversifica el acceso a Norteamérica y reduce la dependencia de pocos destinos. Sin embargo, firmar un tratado no equivale a vender automáticamente: la oportunidad se convierte en negocio cuando el exportador prepara su producto, prueba su origen, cumple las exigencias del comprador y diseña una cadena logística competitiva.
Según el Ministerio de Producción, una vez que el acuerdo entre en vigencia, el 99,6 % de la oferta exportable ecuatoriana podrá ingresar al mercado canadiense con arancel cero. Más de 600 productos tendrían acceso libre de arancel y el acuerdo contiene 29 capítulos que cubren, entre otros asuntos, bienes, servicios, inversiones, comercio electrónico, transparencia, ambiente, trabajo, género, mipymes y pueblos indígenas.
Estado del acuerdo: fue firmado el 24 de julio de 2026. Antes de cotizar con preferencia arancelaria, cada empresa debe confirmar la entrada en vigencia, la subpartida, el cronograma aplicable y la regla de origen del producto.
¿Qué sectores ecuatorianos aparecen mejor posicionados?
La información oficial destaca productos consolidados como banano, cacao y derivados, camarón, frutas tropicales, brócoli, espárragos, palmito, quinua, frutas y hortalizas congeladas. También identifica oportunidades para flores, chocolates, confites, conservas de atún, jugos, aceite de palma, textiles, confecciones, cerámicas, muebles, productos de madera, autopartes, neumáticos, calzado y cosméticos.
La lista es amplia, pero la estrategia debe ser específica. Dos productos que comparten un sector pueden tener distinta clasificación arancelaria, regla de origen, permiso sanitario o nivel de desgravación. Por eso, el primer análisis no debe hacerse únicamente con el nombre comercial del producto, sino con su composición, uso, proceso productivo y subpartida.
Arancel cero no significa costo cero
a preferencia arancelaria puede mejorar el precio final, pero no elimina otros componentes de la operación: transporte interno, flete internacional, seguro, almacenaje, inspecciones, certificaciones, etiquetado, distribución, impuestos internos y margen del importador. Una cotización exportadora sólida debe calcular el costo total de llegada y compararlo con la oferta que ya existe en Canadá.
También es importante definir el Incoterm. Vender EXW, FOB, CIF o DDP cambia la distribución de costos, riesgos y responsabilidades. Elegirlo por costumbre puede dejar gastos fuera del precio o trasladar al exportador obligaciones que no está preparado para administrar.
Cinco tareas antes de ofrecer el producto
Una estrategia distinta para las mipymes
Para una pyme, el reto no siempre es producir; muchas veces es sostener volumen, calidad, documentación y tiempos. La consolidación de carga puede permitir despachos más pequeños mientras se valida la demanda. En productos no perecederos, un esquema de inventario controlado y reposición programada reduce el riesgo de enviar demasiado producto sin rotación.
El tratado incluye capítulos vinculados con mipymes y comercio electrónico. Eso amplía el campo de acción, pero no reemplaza la investigación comercial. Antes de elegir un marketplace, distribuidor o importador, conviene entender quién será el importador registrado, quién responderá por el cumplimiento, cómo se manejarán las devoluciones y qué costos tendrá la última milla.
Errores que pueden neutralizar el beneficio
La visión de RCB
El TLC con Canadá puede convertirse en una plataforma de crecimiento para empresas ecuatorianas que se preparen con método. En RCB acompañamos el análisis aduanero y logístico de cada operación: clasificación, documentación, coordinación de transporte, trazabilidad y planificación de la cadena de suministro.
Nuestro objetivo es que el beneficio comercial no se pierda por una falla operativa. Antes del embarque, una revisión integral permite identificar requisitos, asignar responsabilidades y construir un costo real. En comercio exterior, llegar a un nuevo mercado comienza con una operación bien diseñada.
